En ciertos momentos, he podido contemplar algunos
barcos, con sus velas enrolladas estando en reposo
dentro del puerto de mi localidad…

Se me ofreció el amor, y me encogí ante su desilusión;
el dolor llamó a mi puerta, pero me daba miedo; la
ambición me llamó, pero me aterraba la posibilidad.
Sin embargo, toda mi vida he estado hambriento de
significado. Y ahora, se que tengo que levantar la vela,
para coger los vientos del destino donde quiera que
conduzcan el barco.Dar significado a la vida, puede
terminar en la locura, pero la vida sin sentido es la
tortura de la inquietud y el deseo vago.
¡Es un barco que anhela el mar y está lleno de miedo
todavía!!.

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