Con un doblete de Lucas Vázquez y otro de Guillermo, el Real Madrid avanzó a los cuartos de final de la Copa del Rey después de superar a su similar de Numancia por un global de 5-2.

En la vuelta, jugada en el Santiago Bernabéu, los locales, que siguen sin recuperar el nivel que los llevó al título liguero y europeo de la pasada temporada, no pudieron pasar del empate a dos.

La crónica del partido:

El Madrid resolvió el engorro de cerrar una clasificación para cuartos que tenía resuelta desde Soria hace unos días, pero sumó ante el Numancia otro triste resultado en casa en la Copa, un 2-2 como en la noche ante el Fuenlabrada, que le deja de nuevo en mal lugar, como todo el curso. Tampoco encontró soluciones en el equipo B y terminó poniendo de uñas al Bernabéu, que se está hartando de tanta decepción.

El partido apenas sirvió para nada, salvo para confirmar las dolencias del Madrid. Por protocolo debía jugarse después del 0-3 de la ida, había dos equipos en el césped, uno de blanco y otro de rojo, un árbitro, y un clima gélido que se fue apoderando de las gradas del Bernabéu, salvo en lo alto de un córner donde andaban los fieles del Numancia. La noche no se elevó en ningún momento por encima del escaso interés generado, de lo poco que quedaba por resolver, del trámite aparente en el contexto de una temporada catastrófica en la Liga para los blancos, con la clasificación madridista resuelta desde Los Pajaritos. El gol de Lucas Vázquez en el minuto 10, tras un buen centro de Carvajal (que repitió de titular en la Copa a pesar de que era un día para Achraf), sólo hizo que incidir en esa idea. El buen cabezazo terminó de cortar las olas a una historia que no podía echarse a volar.

El hincha le busca las vueltas a cualquier cosa. Anima con las tripas sin importarle la coyuntura, incluso en el gélido Bernabéu, donde sólo hay ruido en un fondo, no de fondo. El observador podría plantearse la siguiente cuestión. Visto lo visto ¿podía algún jugador del llamado Madrid B ser titular? ¿Uno? ¿Dos? ¿Ninguno? Zidane arengó a la tropa el martes, pidió compromiso, hizo autocrítica, reclamó unidad y sacó la cara por su plantilla. Cerró otra vez la puerta a los refuerzos pese al deseo de club en traer a Kepa. Para un hombre cuyas armas más poderosas fueron el sentido común y la sonrisa, resultó de lo más significativo. El problema para Zizou es que llegará el sábado y tendrá que poner a los mismos de Balaídos, justo los que le obligaron a encerrarse con ellos en Valdebebas para alterar su política de pocas palabras y erigirse de nuevo en Moisés rumbo hacia la tierra prometida.

Porque ¿qué jugador de ayer puede quitar el puesto a los que han llevado al Madrid a decir adiós a la Liga en diciembre? ¿Tiene alternativas Zidane? Quizá pudiera entrar Lucas Vázquez, que sigue en tono ascendente según arrancó la temporada. El jugador gallego marcó dos goles. Parece llevar otro ritmo, es tan desequilibrante como siempre, le cambia el tono a la música mortecina del Madrid. Y punto.

El Madrid tenía una joya llamada Asensio, pero tanta indefinición le ha quitado el brillo con el que deslumbraba en agosto y septiembre, cuando en una rueda de Prensa le llegaron a preguntar si se veía como Balón de Oro algún día. El mallorquín no sabe si juega de delantero o de centrocampista, si la tiene que coger en medio campo en los últimos 30 metros, si debe moverse por la banda izquierda o por todo el frente de ataque. Sí sabe que dejó de jugar de titular cuando mejor estaba, que no funciona de revulsivo, y que, en su concepto, no está para estos partidos. Y por ahí se está despistando.

Los fichajes tampoco hicieron olvidar el famoso verano en el que se desmontó la mejor plantilla del mundo. Marcelo anda flojo, pero sabe que este Theo, que recibió algunos silbidos, no le va a quitar el puesto porque esto es fútbol no los 100 metros lisos. Llorente es simplemente correcto. O simple y correcto. Ceballos, el MVP del Europeo sub 21, no parece con demasiada confianza después de tanta grada. Conduce mucho la pelota, como Isco, pero algo peor. Mayoral hizo un caño precioso, pero apenas disparó a puerta salvo desde 30 metros, aunque aquello fue un centro para Munir. Vallejo es solvente, pero al delantero le deben dar ganas de abrazarle. Es un buen chaval. Y para los demás, Kovacic, Nacho o Carvajal, por ejemplo, no deja de ser una papeleta jugar partidos como el de anoche. Un marrón. Conclusión: el Madrid no tiene demasiados revulsivos a mano, nada con lo que ilusionarse salvo con el despertar de los buenos.

El Numancia fue animándose ante un rival que fue perdiendo el interés con tanta ventaja en la eliminatoria. No hizo gran cosa, pero marcó gol porque es conocido que al Madrid se los meten de la nada. Fue una buena jugada, en el descuento del primer tiempo, en un contragolpe muy bien llevado por Mateu, que culminó Guillermo, recién incorporado tras la lesión de Higinio. Un 1-1-para terminar de desdibujar al equipo de Zidane, para terminar de calentar a la irreductible hinchada soriana.

A Zizou se le puso un rictus de seriedad que no le abandonó en todo el segundo tiempo. Lucas Vázquez volvió a marcar tras una buena jugada que inició Kovacic y en la que participaron Asensio y Mayoral. El Madrid se había tomado a pecho salvar el resultado, sumar un triunfo para firmar una clasificación sin demasiado lustre, como toda su temporada. Y Guillermo volvió a empatar para echar algo más de sal a una herida que no para de sangrar.

Guillermo mandó dos veces el balón al fondo de la red. Foto: EFE.

Marco Asensio disputa un balón. Foto: EFE.

(Tomado de MARCA)

Leganés elimina al Villarreal en torneo copero

Leganés avanza a cuartos de la Copa del Rey. Foto: @CDLeganes.

La historia del Leganés sigue añadiendo capítulos de oro en su particular libro. Tras el ascenso, la permanencia y una temporada en la que parece que no van a sufrir demasiado para seguir entre los mejores del fútbol español, llegó el pase a los cuartos de final de la Copa del Rey por primera vez en su historia. Los pepineros siguen soñando fuerte.

Llegaban los de Garitano con un tanto de ventaja tras el duelo de la ida y supieron mantener el tipo en el estadio de La Cerámica. Se toparon con un Villarreal que buscó el balón desde el minuto uno. Los de Calleja no tardaron un solo segundo en buscar la meta rival tal y como habían anunciado en la previa, pero pagaron caro el error del gol de El Zhar y se encontraron con un Champagne que detuvo todo lo parable.

El argentino frenó a Bacca, a Fornals en varias ocasiones, a Castillejo, a Ünal y a cualquiera que durante la noche castellonense vistiera de amarillo. El meta aprovechó con creces su oportunidad en la Copa y fue uno de los verdaderos culpables de que los pepineros siguieran en el torneo copero.

Mientras los locales se dejaban todas sus fuerzas en intentar superar las líneas juntas que había puesto el Leganés, los de la Plana se olvidaron de que un mínimo despiste les dejaba fuera. Una pérdida del esférico en zona de tres cuartos terminó con el cuero en poder de Naranjo y con El Zhar realizando un sprint que no pudo seguir Adrián Marín para cogerle la espalda a Víctor Ruíz, plantarse ante Barbosa y definir como un auténtico killer. Picó la redonda, gol y más de medio billete en el bolsillo.

El tanto pepinero hizo daño a un Villarreal que siguió tirando de orgullo. Es cierto que faltaba algo de velocidad en la circulación del balón y que Ünal apenas dio soluciones a los amarillos, pero también lo es que si no es por Champagne, el bombo de los cuartos de final contaría con la presencia de los chicos de Calleja.

Con un Ünal que no era capaz de dar continuidad a las jugadas y que cuando se topaba con el meta rival le mandaba el cuero a las manos, fueron Fornals, Bacca y Trigueros los que más lo intentaron. El ex del Málaga lo intentó con varios disparos, pero hizo ‘internacional’ el meta argentino.

Tras el paso por los vestuarios, Raba se puso el traje de veterano y llegó con peligro por la derecha, combinó con Rukavina e incluso buscó acciones individuales más propias de gente con experiencia. El canterano estaba de dulce un día más y lo demostró tras bajar un balón de Rodrigo al segundo palo que finiquitó de maravilla ante Champagne. Controló el cuero, se lo acomodó y remate al fondo de la red. Había esperanzas en la grada local, pero el Leganés estaba muy segur en la zaga a pesar del tanto.

Muñoz y Siovas se encargaron de despejar los posibles balones sobre Bacca y Ünal y Tito junto a Rico cortaron las bandas. No lo hicieron de forma contundente, pero cada centro al área terminaba en poder pepinero.

Abajo, arriba, con reflejos o en las salidas. Champagne hizo hasta nueve paradas de mucho mérito para llevar la copa a Leganés. No pudo con todo, pero pese al susto que les dio Cheryshev con el tanto a falta de tres minutos para el final, fue suficiente para que la afición pepinera siga leyendo un libro de oro y soñando más fuerte que nunca.

El Zhar anotó por el Lega. Foto: @CDLeganes.

(Tomado de MARCA)

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