Las circunstancias extremas nunca deben ser un freno
para un proyecto que le ha llegado la hora.
Dado que las iniciativas que surgen del idealismo acaban
transformando la sociedad, debemos blindarnos ante las
flechas del desánimo, como “eso es imposible”, “hay crisis”
o “ahora no es el momento”.
En cualquier tarea que nos propongamos, incluyendo nuestro
grano de arena para salir adelante, depende solo de
nosotros el empezar a cambiar las cosas. Tal vez, no obremos
un milagro a la primera de cambio, pero al menos nos abremos
puesto en camino para lograrlo.
“Lo difícil es aquello que se puede hacer inmediatamente; lo
imposible, sólo tarda un poco más”.

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