Prof. Dr. Axel Schönberger

Alemania

25 de mar. de 2018 — El 130º Presidente de la Generalitat de Cataluña, el muy honorable señor Carles Puigdemont, elegido en elecciones democráticas y procesado ilegalmente por España, fue arrestado por la policía alemana cuando cruzó la frontera alemana desde Dinamarca en coche, debido a una orden de detención europea con motivos políticos, emitida por las autoridades españolas.

Ya antes, un Presidente catalán, que había sido exiliado por España, fue arrestado por alemanes: el entonces presidente de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys i Jover, fue arrestado en agosto de 1940 por la Gestapo alemana cerca de Nantes y entregado al régimen asesino de injusticia dirigido por el general Francisco Franco. En España, el presidente catalán fue torturado, sentenciado a muerte por un «tribunal rápido» en un juicio de un día y asesinado el 15 de octubre de 1940 por un pelotón de fusilamiento del estado español. Un portavoz del partido gobernante español, Pablo Casado, anunció en octubre de 2017 que Carles Puigdemont correría la misma suerte que Lluís Companys i Jover. Aunque oficialmente no existe una pena de muerte en España, es probable, como crean observadores informados, que Carles Puigdemont, si lo llevaran, con cualquier pretexto, a una prisión española, con toda probabilidad ya no saldría vivo.

¡Ahora se requiere que la justicia alemana aprenda del pasado alemán y examine las circunstancias de este caso exactamente! Cualquiera persona que, como Carles Puigdemont, un ciudadano europeo inocente, sea perseguido y difamado por un estado por todos los medios con el fin de arruinar su existencia burguesa y ponerlo fuera de la vida pública para siempre, aunque solo actuó pacíficamente como político en el contexto de sus propios derechos humanos y los derechos humanos de toda la nación catalana, no puede ser entregado a una judicatura que ha demostrado ser arbitraria e injusta en un estado aparentemente sin separación de poderes.

El derecho de asilo para las personas perseguidas políticamente es un derecho fundamental en Alemania, que está garantizado por la Ley Fundamental. ¡Quién si no el muy honorable Presidente Carles Puigdemont tendría derecho al asilo político en Alemania! ¡Quienes defienden la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos en Alemania no pueden dudar, en estos días, ni un momento de defender la libertad del exiliado Presidente de Cataluña! Llamo a todas las personas decentes en Alemania: Demostremos al mundo que hemos aprendido de los errores del Nacionalsocialismo, ¡y no repitamos lo que una vez le hicimos a los catalanes bajo Hitler!

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