Por: Thalia Fuentes Puebla

Las modas son cíclicas, van y vienen de generación en generación. Se adecuan a patrones impuestos por una sociedad que se alarma ante rupturas de estándares que potencian al “hombre rudo” y a la mujer preocupada por su apariencia física.

La novedad en cuanto al vestir perdura en el tiempo acorde a la cantidad de seguidores que tengan, aunque en el sector masculino se mantienen durante un mayor periodo.

Dos nuevas modas en cuanto a la apariencia de los varones marcan tendencia en la actualidad: la metrosexualidad y la lumbersexualidad, vestigios que llegan a Cuba y se adhieren a la forma de vestir y lucir de nuestra juventud.

Metrosexuales: apariencia y cuidado personal

Los metrosexuales se preocupan por su apariencia física. Foto: ConceptoDefin.

El término metrosexual aparece por primera vez en el artículo Here Come the Mirror Men del periodista Mark Simpson especializado en moda, publicado en el año 1994 en el periódico británico The Independent.

La palabra original proviene de una unión lingüística entre metropolitano y sexual, aunque en sus inicios se asociaban con la homosexualidad.

En el año 2002 se reformula el concepto en el artículo Meet the Metrosexual para la revista online Salon, donde se redefine al metrosexual como el hombre urbano, que sin importar su orientación sexual, vuelca sus intereses en el consumo y el cuidado personal.

Cristiano Ronaldo es el prototipo de metrosexual. Foto: VIX.

Al hombre metrosexual le interesan las últimas tendencias de la moda, cuida su piel, se rasura o depila todo el cuerpo, casi siempre está perfectamente vestido, peinado, tienen las cejas bien delineadas, y los músculos trabajados.

Estas características, más allá de la aceptación o el criterio de los demás, permiten a los “metro” gustarse a sí mismos; no ocultan su comportamiento, sino que lo manifiestan de forma pública.

La metrosexualidad rompe con el estereotipo de un hombre rústico y rudo que ha predominado históricamente.

Lumbersexuales, antítesis del “hombre metro”

Los ”hombres lumber” aspiran a lucir como leñadores. Foto: Revista Vanidad.

En los últimos tiempos una nueva tendencia ha llegado para opacar los patrones “metro” impuestos: los lumbersexuales.

El término proviene del inglés “lumberjack” que significa leñador.

Los lumbersexuales se caracterizan por tener una barba poblada, ropa rústica y un poco descuidada, camisa (principalmente a cuadros) y botas de excursión o de cuero. Las gafas grandes y cuadradas y los pantalones de colores, acompañan el vestuario.

La meta de su look es verse rudos, enfatizando sus rasgos de “macho remacho”, y aparentemente despreocupado por su aspecto, un hombre que luce bien sin tener que arreglarse. A pesar de esto, la mayoría de los lumbersexuales invierten mucho tiempo y dinero para dar ese aspecto libre, práctico y natural.

Metro vs lumber

Tomado de Americano underwear

Aunque ambas tendencias tienen objetivo en común: lucir bien, y emplean tiempo en su físico para materializarlo, un metrosexual utiliza todos los recursos que tiene a su alrededor y sigue las últimas tendencias, mientras que un lumbersexual le apuesta todo para dar una personalidad ruda y varonil.

Algunos hombres son “híbridos”, adoptan características de ambos patrones, se rasuran, se preocupan por su pelo, y sin embargo llevan barbas para resaltar su masculinidad.

¿Y qué dicen los jóvenes cubanos?

Las barbas y el aspecto lumber tienen en los últimos tiempos mayor aceptación entre los jóvenes cubanos, aunque vale destacar que la mayoría no conoce el término y simplemente se dejan crecer la barba por otros motivos, como la vagancia por afeitarse.

En una encuesta realizada entre 50 jóvenes, de entre 18 y 30 años, salieron a relucir criterios que justifican el popular uso de las barbas. El 70 por ciento de los entrevistados prefieren optar por dejarse crecer el vello facial.

Humberto García, estudiante de la Universidad de La Habana, comenta que no busca adecuarse a un estilo con su barba, sino que simplemente se la deja crecer porque al rasurarse seguidamente se le afecta la piel de la cara. 

Rolando Martínez culpa a su fisonomía. “Soy muy velludo y me cuesta afeitarme cada dos días, la barba es una comodidad, además es una forma de ahorrar máquinas de afeitar”, agrega.

Otros de los encuestados se rigen por la moda lumber para imitar a personalidades famosas como el futbolista Piqué, y otros tantos lo hacen en honor a “los barbudos” del Movimiento 26 de Julio.

Sin embargo es una realidad que la mayoría no sigue un estilo de moda, sino que simplemente usan barba o no, según lo prefiera o más cómodo le sea.

La tendencia lumber, pese a ser lo contario a la metro, no tiene por qué desplazarla, sino que ambas pueden coexistir, así cada cuál puede elegir, si así lo desea, acorde a sus gustos y posibilidades.

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