El efecto positivo, provoca aumento de la autoestima y
nos empuja a superar los límites fijados.
El efecto negativo es contrario, disminución de la confianza
en uno mismo, debido a expectativas bajas.
A menudo, no somos conscientes de que al relacionarnos
con los demás “comunicamos” lo que esperamos de ellos.
Esto se hace muy patente donde opere un líder.Alguien
afirmó:”Siento más temor de un ejército de cien ovejas
dirigidos por un león, que un ejército de cien leones
dirigidos por una oveja.”. Dentro de ámbito familiar, los
padres que transmiten a sus hijos coraje y autonomía, suelen
inculcar en ellos estos valores, mientras que los que se
muestran temerosos y preocupados, siembran en ellos
una inseguridad que puede acompañarles en la vida
adulta.En este sentido, no es nada descartada la creencia
de que somos el espejo de nuestros padres.

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