El error nos produce terror. También vergüenza y culpa.
Bajamos la mirada, y nos reprochamos no haber sido capaces
de acertar, de escoger la opción correcta.
Desde pequeños, hemos vivido en una sociedad que premia
el acierto y penaliza el error.
Cuando nos presentamos a un examen, si acertamos las
respuestas sumamos, mientras que los fallos cuentan cero.
El error, para nuestro sistema educativo es estéril y vacío,
nada se puede lograr de el.
Nuestro miedo a equivocarnos se traduce a menudo en
miedo a decidir. Si no decidimos, no fallamos, y por lo
tanto no podemos hacernos reproches, ni sentirnos en
cierto modo culpables.
Sin error, no se avanza.¿Quien ha aprendido a ir en
bicicleta sin caerse? Es imposible.
¿Crecer es aprender,aprender es equivocarse!!.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí