El FC Barcelona, con un equipo con mayoría de suplentes, empató 1-1 frente a Celta de Vigo, este jueves por la ida de los octavos de final de la Copa del Rey . El gol del equipo catalán lo marcó José Manuel Arnaiz, mientras que el empate se dio luego de una jugada que desorientó a la defensa visitante y encontró libre al jugador Pione Sisto, quien estaba libre por el primer palo.

Con este resultado Barcelona sigue sin poder comenzar el año con una victoria, ya que desde 2014 -venció a Elche 4-0- que no festeja en el primer paso. En 2015 perdió 1-0 frente a Real Sociedad, en 2016 empató 0-0 contra Espanyol y el año pasado fue derrotado 2-1 por Athletic de Bilbao.

Además sirvió para la reaparición en el equipo azulgrana de Ousmane Dembélé quien no jugaba desde septiembre, cuando se lesionó en el bíceps femoral del muslo izquierdo. Juegó los últimos veinte minutos del partido.

Quienes no estuvieron en cancha ni tampoco convocados fueron Lionel Messi , Luis Suárez y Andrés Iniesta . Mientras que Javier Mascherano estuvo en el banco de suplentes y no sumó minutos.

Foto: @FCBarcelona/ Twitter

Foto: @FCBarcelona/ Twitter

El primer gol de Barcelona en 2018 lo firmó el canterano José Manuel Arnaiz al minuto 15, que remató en el segundo palo un centro raso del portugués André Gomes. Arnaiz ya había marcado en la anterior eliminatoria de Copa, contra Murcia.

El empate de Celta llegó antes del descanso a los 32 minutos, cuando tras un remate al palo de Iago Aspas y ante la pasividad de la defensa azulgrana, el danés de origen sudanés Pione Sisto apareció para batir al holandés Jasper Cillessen.

En la segunda parte del partido el resultado no varió. Sergio Busquets y Sergi Roberto llegaron al arco rival y sus remates dieron en el palo.

Celta había empatado ya con Barcelona, por 2-2 en el Camp Nou, en el partido por la Liga a principios de diciembre. Los gallegos volverán a ese escenario el próximo jueves (desde las 17.30 hora argentina), en busca de un resultado que les permita eliminar al vigente campeón.

Con dos goles de penal, Real Madrid golea 0-3 al Numancia

Bale volvió a marcar en Copa del Rey, cuatro años después. Su último gol había sido en la final que el Real Madrid ganó al FC Barcelona en Mestalla. Foto: AFP.

Bale volvió a marcar en Copa del Rey, cuatro años después. Su último gol había sido en la final que el Real Madrid ganó al FC Barcelona en Mestalla. Foto: AFP.

Tras la herida del clásico, cualquier victoria sienta bien al Real Madrid, incluso una tirando a gris, con más goles que buen fútbol, ante un segunda. Zidane evitó dos horas y media de carretera a los veteranos de la plantilla, con la excusa del rival modesto y la vuelta pendiente en el Bernabéu. Se ahorraron 442 kilómetros (Valdebebas-Los Pajaritos-Valdebebas) en autobús con sillones business y pantallas planas. A todo confort. Y hasta calefacción encontraron en el estadio del Numancia para matar el tópico del lugar, en «día templado» como definían los hinchas a media tarde, lejos de los bajo cero que acompañan muchas veces al equipo soriano en sus partidos invernales. [Narración y estadísticas: 0-3]

Gradas cerradas por buenas maderas, calorcito que baja del techo y amansado el viento cuchillero que azotaba a las charangas del centro de la ciudad a mediodía. A los ocho minutos, móviles encendidos como luciérnagas y gritos de «Soria, ya» en todo el campo, el lema de la campaña que exige visibilidad a la provincia y una migaja de las infraestructuras (el AVE) que en otros sitios cortan con alegría los universitarios huelguistas. Rebrinco justo de la España olvidada -como en Extremadura- sin alta velocidad ni nada que se le parezca. Gareth Bale echó un vistazo furtivo a las luces de las tribunas mientras tomaba medidas al césped, con pisotones fuertes y giros de cadera cogiendo temperatura. Él no se libró de la faena copera, en calidad de figurón del Madrid soriano de Zidane, con Asensio cerquita en el ataque. A su alrededor, futbolistas con necesidad también de reivindicar cosas en una temporada que vuela sin que apenas hayan podido decir aquí estamos.

Por culpa del descalabro liguero, la Copa ha cambiado de dimensión ahora para el Madrid, quizá la línea más recta hacia La Cibeles siempre que se tomen en serio las eliminatorias de enero. Con la Liga atravesada y el PSG esperando en octavos de la Champions, el tercer torneo merece toda la atención de los blancos en estos momentos. Pero si alguien necesita sobre todo la competición interclases es la tropa juvenil para coger foco. Salieron con entusiasmo, nada perezosos más abierto que centrado el Madrid, con Lucas y el impetuoso Theo pidiendo pista. A Llorente y Ceballos les costaba agarrar la pelota en tanto trajín, con el Numancia bien armado.

Isco entró en el segundo tiempo y marcó un gol de penal. Foto: AFP.

Isco entró en el segundo tiempo y marcó un gol de penal. Foto: AFP.

Bale empezó con susto en forma de golpetazo en la cadera. Un segundo del galés en el suelo dura más que el de cualquier otro. Se levantó bien, se tocó el lomo y levantó el pulgar al banquillo. Todo ok, Zizou. La primera buena ocasión fue del nueve local, Higinio, que se giró elegante y remató cruzado. La del Madrid no llegó hasta el 18, en eslalon de Lucas Vázquez, con sus pasitos cortos y verticalidad siempre de agradecer. Acabó la jugada en punterazo colegial. Tampoco resolvió con acierto Borja Mayoral un remate en el segundo palo, a buen balón parado de Asensio. La echó a la última fila de Los Pajaritos.

El Madrid empezó a demostrar su distancia con el Numancia cuando el mediapunta balear bajó al medio en busca de agua. Desde la derecha y pisando terrenos de Ceballos intentó alternar el pase a la espalda de la defensa colorada, en busca de Bale, y el toque corto con Lucas. Pronto llegó el gol de los suyos, de penalti al extremo gallego, en otra de sus decididas apariciones.

Le derribaron en el regate, ante la bronca general por una caída anterior en el área del Madrid. Reclamaba la afición numantina un agarrón de Theo. El delantero galés ajustó con calma al lado contrario de Munir para poner en ventaja al Real antes de llegar al descanso. Desde entonces, Nacho y Vallejo bastaron para frenar los últimos arreones del Numancia, ya en la segunda parte. El joven central aragonés volvió a dejar buenas maneras, elegante en la salida y más rápido de lo que parece a primera vista. Con zancada larga y astucia, el joven roba más por anticipación que por músculos, como Varane. Se ajustó con su compañero en la zaga y capitán en Soria. La función terminó de abrirse para los de Zidane con la expulsión de Diamanka, otro motivo de enfado para la grada soriana.

El partido, en inferioridad el cuadro local, se puso feote, con ensalada de golpes, parones, protestas y un Madrid que no lograba imponerse, entre cambios y precipitación con la pelota. En el barullo, el Numancia casi marca desde lejísimos. Iñigo Pérez aprovechó la pérdida de Llorente para disparar por encima de Casilla, que vencido quedó en manos del larguero, su salvador y el de su equipo. En esas entró Isco para darle algo de alegría al atropellado ataque de su equipo. Un par de cabriolas, otro penalti que él mismo ejecutó y el tercero de Mayoral, de cabeza en el segundo palo para asomar al Madrid a los cuartos de final y dejar sin gas la vuelta de la próxima semana en el Santiago Bernabéu.

(Información de La Nación/ El Mundo)

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