El enemigo número uno de los proyectos, es el hábito
de aplazar,es un trastorno anímico denominado abulia.
Quien lo padece, es incapaz de administrar el tiempo
de forma real, por lo que nunca encuentra el momento
de hacer aquello que se ha propuesto. La persona
abúlica, suele abrumarse ante el inicio de un proyecto.
Para aplacar la angustia, suele retrasar una y otra vez
su inicio. Esta actitud, está relacionada con el miedo al
fracaso, no confía en sus posibilidades para llevar el
proyecto a buen término. Bajo el disfraz del realismo,
tratan de desanimar a los demás en sus proyectos
para no quedar en evidencia al compararse.

“Los cínicos nos han dicho toda la vida que no podemos
hacer lo que deseamos.Nos piden que nos ajustemos
a la realidad que no nos abracemos a falsas esperanzas
pero no hay nada falso en la esperanza.Cuando nos
dicen que dejemos de intentar alguna acción porque
no lo lograremos, es cuando debemos responder “si
que podemos”.

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