Esos apegos que pesan.

Son los trinos de los pájaros los que desvirgan el silencio en la madrugada. Acompañan el nuevo día, mientras la luna se despide y el sol entra en escena, un cielo azul claro sin manchas .

Mi mente acalla pues no quiero pensar en mi padre, se ha quedado tan delgado, las costillas dañan la vista, tal vez no sea nada, eso espero. Él está nervioso, con esos dolores, sin apetito y al menos veinte kilos menos. Ayer hablé con él, parecía o al menos eso transmitía su voz, más tranquilo

“Todo ira bien”  respiro aun con desasosiego pero dejó el tablero en pausa, para olvidar mi propio dolor y tormento.

Llega a mi mente una imagen, una monja, un nombre, Santa Teresa de Jesús ¿Será posible? Cómo enlaza la mente ante un pensamiento fugaz. Ella sí fue una hermosa persona, capacitada para soportar los designios de esta vida.

Nadie después de Santa Teresa fue capaz de explicar con palabras sus experiencias místicas de manera que los humanos apetecieran la experiencia. Ella daba luz a sus palabras sin apegos. Una persona cuya creatividad fue probada, que mayor deleite que dar luz a la vida y disfrutar de lo que creas para que los demás lo sientan.

Cualquiera de sus libros  que son muchos, es una experiencia distinta de la que no te debes privar, seas creyente o ateo.

Libro de la Vida

Camino de Perfección (Códice de Valladolid)

Camino de Perfección (Códice de El Escorial)

Libro de las Fundaciones

Castillo Interior o Las Moradas

Meditaciones de los Cantares

Volviendo a mis apegos, en estos días decidí que hay cosas que son objetos que poseemos desde largo tiempo, otros más cortos y otros incluso desde nuestro nacimiento.

Era el momento de quedar algunos acompañados de mis letras en un libro donde prenden momentos y dejar marchar, o sea, deshacerme del resto ya me acompañaron, ya cumplieron su función y deben abandonar este hogar, dejar libre su hueco, tal vez para otras que han de llegar.

Y cuando revisas estas cosas del ayer, en tus manos quedan momentos, en tu mente recuerdos y en el corazón latidos, pero al fin y al cabo, cosas materiales, apegos que pesan.

Te sorprende una sonrisa prendida en el rostro de algo o alguien que en su momento paso por tu vida haciéndote vibrar, parte importante e incluso prioridad, que a lo largo de los años fue olvido, pero al verlo, leer unas letras, reconocer un rostro o un lugar desde ese rinconcito subconsciente retorna, pues aquellos hermoso vínculos irrompibles ahí quedan son parte de tu pasado te ayudaron a crecer como hoy, tu presente

Vuela a tu destino, gracias por ser parte mia.

Marijose.-

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